El Exceso de Mascarillas Chinas está Dejando sin Negocio a las Compañias de US

Por The New York Times | 29 de Mayo, 2021

Este artículo fue publicado por The New York Times el 29 de Mayo, 2021. Lo compartimos porque resalta los retos incesantes de la competencia en el extranjero, específicamente esos relacionados con la producción de equipo de protección personal. El artículo presenta al miembro de SPESA Charlie Merrow, el papel de Merrow Manufacturing en el desarrollo de batas médicas en medio de la pandemia del Covid-19 y los retos que la compañía enfrenta ahora con la competencia de China. (el miembro de SPESA Merrow Sewing Machine Company es parte del Merrow Group, junto con Merrow Manufacturing.)


¿Recuerdan cuando había escasez de N95s? Las compañias americanas dieron un paso al frente y comenzaron a manufacturarlas. Ahora no pueden competir.


La demanda de mascarillas ha disminuido, una meta cumplida en medio de la lucha contra el Covid-19. Pero las dos docenas de compañías domésticas que arrancaron hacia el negocio de producir mascarillas el año pasado, esa buena noticia viene con un lado malo: una calamitosa baja en las ventas.


Cierta parte de la baja en demanda viene aunada a la baja en la guardia de lineamientos para las mascarillas por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades, pero los expertos de la industria dicen que es por un mayor factor, el regreso de la competencia a bajo precio de la invasión de productos de China, estos comenzaron a inundar el mercado americano a principios de este año.


Los ejecutivos de la industria y algunos miembros del Congreso acusan a China de inundar con productos de protección personal, denotando que varias importaciones están a bajos precios – muchas veces a solo una décima del precio al cual las fábricas americanas cobran por productos similares – existe poca oportunidad para que las compañías domésticas sobrevivan.


En recientes semanas, por lo menos tres compañías han dejado de producir mascarillas y batas médicas y varios otros han retrasado su producción, entre ellas EPP Premium, fabricante de mascarillas con apenas un año de existencia de Virginia, quien hace poco despidió a la mayoría de sus 280 trabajadores.


“Nuestra industria está en modo cristal” dijo Brent Dillie, el copropietario de la compañía. Como otras empresas que iniciaron operaciones, la compañía se involucró en la producción de mascarillas luego de que China, el productor más grande del mundo en equipo de protección personal, detuviera sus exportaciones a principios de la pandemia. “A seis meses de esta fecha, muchos ya no estaremos produciendo y no serviremos para nada, la próxima vez que América pase por una emergencia de salud nacional”.

La crisis enfrentada por los productores nacionales es una prueba urgente para la administración Biden y esta abarca dos importantes prioridades: traer de regreso a los manufactureros americanos y asegurarse de que los trabajadores de la salud nunca vuelvan a tener que pasar por la tarea de quedarse sin poder adquirir el equipo de protección personal adecuado. Esa escasez, dijeron los expertos de la salud, contribuyó a los índices de infección a la cual se enfrentaron los trabajadores de primera linea, más de 3,600 fallecieron durante el primer año de la pandemia del Covid-19, esto de acuerdo a un conteo realizado por The Guardian y Kaiser Health News.


La Casa Blanca anunció algunas medidas para ayudar a combatir a que los productores nacionales floten con la producción de equipo de protección personal, pero los ejecutivos industriales dicen que siguen esperando políticas comerciales más sustanciales y reformas a la cadena de suministros que ayuden a reforzar las oportunidades de sobrevivencia de sus compañías.

Tim Manning, coordinador de la cadena de suministros para Covid-19 de la Casa Blanca, dijo que la administración ha intentado discutir algunos de los retos de la industria: Han solicitado a las agencias federales a abastecerse de productos nacionales y han introducido a las empresas principiantes con los gigantes en distribución para los hospitales de la nación. La administración dijo, estaba también en la posición para que en los próximos meses puedan alocar billones de dólares en el gasto de la ayuda federal, la cual ayudaría a abastecer el Strategic National Stockpile con productos médicos americanos.


“La escala y alcance de estos esfuerzos es algo en lo que aún estamos trabajando” dijo el Sr. Manning durante la entrevista.


En el Congreso el proyecto de ley con el apoyo bipartito debería de alocar unos $500 millones anuales en los próximos tres años para dar apoyo a los manufactureros domésticos con el equipo médico que es vital.


Mientras los ejecutivos industriales comentan estos movimientos, expresan que el tiempo se está acabando. La Asociación Americana de Manufactureros de Mascarillas, un grupo recién creado, dijo que sus 27 miembros ya habían despedido un 50% de su fuerza laboral. Sin acciones concertadas de parte de Washington, la mayoría de las compañias estarán sin hacer nada en los próximos dos meses.

Un inmediato incremento, expresan, sería el de rescindir de los Lineamientos del C.D.C., creados durante la pandemia, eso forzó a los trabajadores de la salud a usar repetidamente las mascarillas N95 aunque estas están diseñadas para ser descartadas luego de tener contacto con cada paciente. Varios hospitales siguen con esos lineamientos, a pesar de que existen 260 millones de mascarillas que están empolvándose dentro de bodegas alrededor del país.


“Buscamos un infinito apoyo de parte del gobierno”, dijo Lloyd Armbrust, Presidente de la Asociación y Fundador y Ejecutivo en Jefe de Armbrust American, compañía que fabrica mascarillas en Texas. “Necesitamos el apoyo del gobierno en estos momentos porque creemos que es realmente injusta la presión de parte de China, esto nos matará antes de que inclusive los legisladores tengan una oportunidad para solucionar el problema”.


La asociación está planificando archivar una queja de comercio injusto ante la Organización Mundial de Comercio, reclamando que muchos de los productos de protección importados desde China, se están vendiendo a menos que el valor del costo de producción. El precio para algunas de las mascarillas chinas declinó hasta 1 centavo, comparado con 10-15 centavos para las mascarillas americanas que se producen con materia prima nacional.


“Esta es una guerra económica” dijo Luis Arguello Jr., Vicepresidente de DemeTech, compañía manufacturera médica en Florida que a principios de este mes, tuvo que despedir 1,500 trabajadores que producían mascarillas quirúrgicas. Dijo que, en las siguientes semanas, otros 500 trabajadores que producen mascarillas N95 podrían igualmente ser despedidos.

“China está bajo la misión de procurar que no quede nadie vivo en la industria y hasta el momento, están ganando” dijo el Sr. Arguello.

La Embajada China en Washington no respondió a los comentarios.


La Administración de Comercio Internacional, una división del Departamento de Comercio, declinó indicar si apoyaran una queja de anti-competitividad en contra de China. La agencia, dijo el vocero en un comunicado, “continúa monitoreando las tendencias del mercado y las opciones conjuntas para asegurar que las manufactureras americanas estén compitiendo dentro de un campo nivelado”.


La oficina del USTR quien recomienda las políticas comerciales al Presidente, no respondió a las observaciones de la entrevista.


La inundación de importaciones a bajo costo, también afecta a los productores de otros productos médicos. Merrow Manufacturing, compañía textil de 183 años de existencia ubicada en Fall River, Mass., produce una gran variedad de productos — desde ropa interior y chalecos a prueba de balas hasta cobertores para tanques. Comenzó un negocio para fabricar mascarillas quirúrgicas el año pasado, llevado en parte por la desesperación de los hospitales a través de New England, quienes de pronto no podían obtener materiales médicos provenientes de China.

“Nuestros teléfonos sonaban sin parar, todo el mundo preguntaba si podíamos ayudarles” dijo Charlie Merrow, quien opera la compañía junto con su hermano.


Cientos de trabajadores tuvieron que quedarse, docenas fueron contratados y luego de reorganizarnos con un costo de unos $10 millones, las máquinas de costurar de Merrow estaban creando 700,000 batas semanales el verano pasado. El gobernador de Massachusetts visito la fábrica para fortalecer esos esfuerzos. El gobernadora de Rhode Island describió a los Merrow como héroes.


Estos días, no muchos hospitales están llamando y el Sr. Merrow recientemente detuvo la producción luego de que una gran cantidad de batas estaban sin venderse y el número ascendía a un millón. Las batas reusables de la compañía a un costo de $18, dijo, no tienen ninguna oportunidad ante los productos similares de China que se venden a $6.


“De verdad que es una oportunidad perdida para el país, cuando consideras que nuestra seguridad nacional está en juego”, dijo.


Los Merrow están decididos a quedarse en el negocio de productos de protección. Están cambiando a manufacturar batas y otras prendas médicas a partir de material reciclado, pero otras compañías, han decidido renunciar.


National Filters, compañía que produce mascarillas quirúrgicas en Harbor Beach, Mich., detuvo su producción a principios del mes y Protective Health Gear, empresa con un año de existencia que produce mascarillas en Paterson, N.J., está a pocas semanas de despedir a su restantes 40 empleados. “Estamos pendiendo de un hilo” dijo Brian Wolin, Ejecutivo en Jefe.


La sacudida de la industria no llega de sorpresa para Mike Bowen, el copropietario de Prestige Ameritech, compañía de Texas que es una de las manufactureras más grandes del país. El Sr. Bowen, quien ha estado en el negocio desde 1986, lleva años advirtiendo a los líderes políticos de Washington sobre la dependencia de la nación en los suplidores extranjeros.


“Llevo 14 años de cartas enviadas a los presidentes, miembros de Congreso y ejecutivos de hospitales, diciéndoles que una gran cantidad de personas va a morir sin ver algún cambio serio, y eso fue exactamente lo que sucedió” concluyó.